Gracias al amigo S 71 que me mando las 2 ultimas Cronicas Cornudas que publicamos.
Situación cornuda: la humillación pública
Como buen maridito acompaño a mi mujer a comprar. Vamos a la frutería y la acompaño para luego llevar las bolsas hasta casa porque pesan mucho, para eso sirvo, para ser un burro de carga...
Mi mujer siempre va a la misma frutería, una que que aunque no es la más cercana a nuestra casa, le gusta ir porque hay ahí trabajando un tipo fuertote llamado Walter. Mi mujer me ha hablado alguna vez de él. Es un tipo muy zalamero con las clientas, sobretodo con las que ve como mi esposa que son zorras necesitadas, eso se les nota en la cara, en las miradas. Al tipo le gusta decir piropos a sus clientas, y a mi mujer, según me ha contado, más de una vez se le ha ofrecido para llevarle la compra a casa... me imagino con qué intención.
Pues bien, ahí estamos, en la frutería. Miro a Walter. Es un pedazo de macho latino. Se le ve fuerte, por el trabajo de cargar cajas de fruta y también porque le gusta machacarse en el gym, nada que ver conmigo que soy más bien un flojucho. Me fijo en sus gruesos antebrazos, con un golpe podría romperme la cara.
Pero hoy está muy callado, sólo noto sus miradas sobre nosotros. Nos observa, sobretodo a la putona de mi mujer, que como de costumbre se ha vestido sexi, incluso me parece demasiado atrevida para ir a la frutería, pero claro a ella le gusta zorrear, esté yo presente o no, bueno si estoy yo mejor, creo que lo encuentra más divertido.
Por fin, cuando vamos a caja para que Walter nos cobre la fruta que hemos comprado, mi mujer no se corta un pelo y le dice:
- ¿Hoy no me dices nada?, dice ella con aire zorrón
- Es que hoy va con su esposo, señora, responde él medio riendo
- Ah, por él no te preocupes, ¡¡¡ lo tengo domesticado !!!
y Walter y la gente q hay cerca rien, se rien de mi... mientras yo callo, humillado, como un buen CORNUDO SUMISO.
VIKINGO MIRON


