Seguimos con un gran relato del amigo Toribio, cada vez mejor!!! El rey de los cornudos!!!
Parte I
Mi mujer tuvo una especie de temporada sabática en la que me pidió que ya no insistiera en que me hiciera cornudo. Terminó su amasiato con Emilio, dejó de hablarle a Chamy y cerró un poco su círculo afectivo. Creo que sí le afectó su viaje de escape con Emilio, lejos de disfrutarlo plenamente su mente estaba conmigo y eso creo que sí llega a afectar a la gente. Al menos sucedió con Anita
Soy poco insistente pero reconozco que lamenté que se acabara todo eso y la vida siguió. Ella comenzó a vestirse muy santurrona para ir a trabajar y la vida matrimonial fue muy normal, de hecho demasiado para mi gusto. Me contenté con leer este blog y fantasear de vez en cuando. Una noche platicábamos y ella tocó el tema. Dijo que no le gustaban los amantes "de planta" porque eran como un cuchillo de palo, no cortan pero como fastidian, y ella no quería tener que dejarse dominar por nadie que no fuera su marido (yo, afortunadamente) pero aceptó que de vez en cuando echaba de menos sus canitas al aire. Yo me limité a sonreir y le dije que como fuera yo la amo y que lo que ella decidiera estaba bien. Unos días después fuimos a una fiesta. Ella usó una falda fantástica y unas medias que la hacían ver increíble y ahí nos encontramos a un amigo de ella que hacía tiempo no veía. Fernando le llamaremos al amigo. Resultó un sujeto increiblemente abierto, franco, directo y sincero pero especialmente buena persona. Yo tuve que ir a responder el celular a un espacio alejado del ruido y me tardé al menos 20 minutos, cuando regresé mi mujer había ido al tocador y como no me encontré a Fernando pues me dediqué a babosear la casa del anfitrión. Una hora mas o menos mas tarde apareció Anita y seguimos la fiesta. No me gusta preguntar pero realmente me pareció muy extraño que tardara una hora en el baño. Cuando pensé que en esas fiestas es algo, digamos, normal; olvidé toda sospecha. Por cierto Fernando ya no apareció por ningún lado.
De la última vez que escribí para este blog al momento de escribir esto, sucedió todo lo anterior, lo que suma casi un mes aproximadamente, poco mas, y un día llegaba yo a casa de ustedes cuando recibí un SMS de ella: "Me alargué con unas amigas en el café, ¿te veo mas tarde en el centro o me esperas en casa". Hice algunas cosillas después de eso, ya saben, acomodar las compras, lavarme las manos, etc, etc, etc y le marqué sin suerte porque estaba apagado su celular. Toda la rutina, ya saben. Me fui a ver la tele y me quedé dormido. Cuando esperté ella estaba llegando y todo normal pero al lavarme los dientes caí en cuenta que... ¡era la una de la mañana!. Mientras se duchaba decidí buscar en su bolso algunos chicles pero lo que me encontré fue un par de cajitas, vacías, de preservativos. Anita había estado cogiendo y eso me emocionó.
En efecto. Después de esa fiesta Anita había salido con su amigo Fernando y fueron al departamento de él a coger y, de hecho, en la fiesta misma en que se reencontraron, él se la llevó a un paraje solitario y se la cogió en su auto. Los detalles los supe luego de que sucedió lo siguiente:
Parte II
En un día normal decidí llevar algunas cosas que ya no utilizo a la casa de una tía en San Angel. Una casota que en realidad sirve mas de bodega que de casa pues la tía en cuestión vive con un primo en un departamento y mi esposa y yo tenemos chance de usarla para de vez en cuando hacer carne asada o cosas así. Obviamente hay habitaciones y baños por lo que decidí ir a lo usual al baño después de acomodar mis cosas y se me ocurrió pasar por donde hay cuartos. Anita y Fernando estaban cogiendo en una de esas habitaciones. Fue increible. Cuando me di cuenta de que se trataba de mis cuernos me asomé sigilosamente por la ventana del patio para ver si se podía ver algo. Dios, se veía todo. Vi cómo estaban ambos en la cama cobijados por una sábana, eso sí que me prende, como si fueran marido y mujer. Él la besaba y acariciaba y ella le pasaba las manos por el cabello. Al parecer ya llevaban varias cogidas porque estaban todos sudorosos pero él se puso un condón e hizo que ella le chupara el pene con el preservativo ya puesto luego él la penetró mientras decían cosas sorprendentes como "Mi vida, estás hermosa!" y ella respondía con cosas como "Mi rey, muñeco, de aquí soy, este pitote es de aquí!". Él le chupaba los senos de tal modo que a ella se le retorcían los ojos. Gritaban y entraban en éxtasis y ella le decía "Fernando!!!! el mejor pito que he tenido!!!". No era broma, el socio tiene un arma bastante respetable.
Algo que me excitó mucho es que llegó un momento en que no era él quien se movía sino ella. Ella se ensartaba en posición de a perrito y se agitaba cual esclava sexual tratando de darle placer al dominante mientras él decía "eso ricura, eso putita, eso!, dame todo lo que tengas, desde ahora eres mi vieja otra vez!, te amo zorrita, como en aquellos tiempos, como cuando te ibas a casar y te llevé al hotel a coger, te acuerdas?", ella respondió excitadísima y jadeando "Sí!, ah!, Te amo papitooooooo!". Terminaron con un orgasmo de locura a gritos y él se le fue encima de nuevo, acomodándola a su modo mientras le decía: "Te extrañé todos estos años Ana, volvamos a ser amantes". Ella le acariciaba el torax y respondió: "Sí mi vida, tu pito va a llenar muchos vacíos". De repente comenzó a reir y le dijo: "Cabrón! ya ni la chingas, no tienes vergûenza. Sí que me acuerdo que me llevaste al hotel unos días antes de mi boda y de las cogidas que tuvimos cuando el Tori y yo éramos novios. Contigo cerca ya no podré serle fiel a mi viejo. Ambos rieron y, sorprendente, comenzaron el cortejo que los llevó a otra cogida (y las que seguirían porque tuve que retirarme, para mi desgracia).
Resulta entonces que yo ya era cornudo desde que Anita y yo éramos novios y, mucho mejor, se la cogió días antes de nuestra boda. Así que ahora mi socio regresaba, casado, y quería seguir disfrutando a mi mujer. Esta vez las palabras excesivamente afectuosas, lejos de molestarme, me excitaron. Supongo que avancé un nivel mas en esto de ser cornudo. Al paso de los días Anita fue cuidadosa con sus actividades pero yo supongo que hubo mas encuentros y un día sucedió algo que yo esperé por muchísimo tiempo. Llegué a casa sin avisar y al abrir la alcoba me encontré a mi esposa en la cama con Fernando.
Los tres tuvimos un repentino lapsus de congelamiento, yo no me lo esperaba así como así, ella no me esperaba así como así y era obvio que no quería que yo me enterara de sus cogidas con Fernando y este por su parte de plano quiso que la tierra se lo tragara. Yo le caigo bien, y realmente le creo, por lo que dijo la misma estupidez que dicen todos los que son soprendidos en situaciones como esta: "No, espera, no es lo que parece". Anita sonrió con malicia, miró de reojo a Fernando y me guiñó un ojo. Fingí enojo (pero no me aguantaba la risa) y le dije: "Entonces qué es? explícamelo porque parece que te estás cogiendo a mi mujer".
Como casi soltaba la carcajada emprendí la retirada, Fernando se puso de pie y trató de alcanzarme rogando perdón y todas esas tonterías de estos casos pero logré huir de la casa para carcajearme en la calle. Anita aprovechó la situación para pedirle unos días de reflexión. Platicamos ellla y yo mas tarde y ambos reíamos el suceso. No le platiqué lo de la casona de mi tía (si ella tendrá secretos, yo también) pero le dije que Fernando me gustaba como socio. Al otro día él me buscó, llegó a mi oficina y me invitó un café (esa costumbre es arraigada acá en la Ciudad de México, por eso casi siempre lo mencionamos los defeños en nuestros relatos). Realmente estaba abatido. Lo dejé desahogarse, etc, etc, etc. Decidí sacarle provecho. Le dije que yo ya había perdonado a Anita pero que ahora, si realmente quería redimirse conmigo, me mantendría al tanto de sus cogidas con Anita sin que, por supuesto, ella lo supiera. Puso la cara de idiota sorprendido mas cómica que yo haya visto. Me dijo: "¿¿¿¿Quieres que me siga tirando a Anita?????". Le dije que sí, que no preguntara, simplemente me mantendría al tanto vía e-mail de lo que sucediera entre ellos y que mejor se relajara. Si iba a ser cornudo quería saber las razones.
Obviamente Fernando no es tonto y aceptó agradecido de que yo no hiciera dramas ni cosas así. Ahora bién, en estos días irán de nuevo a casa de él y me escribirá la reseña tal y como alguna vez lo hiciera Chuck por lo que en cuanto eso suceda yo lo transcribiré, corregido, a este espacio.
Han comenzado nuevamente las correrías de mi mujer
VIKINGO MIRON

